La Facultad de Derecho abre sus puertas para recibir al cineasta estadounidense, quien llegará este jueves a la Argentina para presentar su película "Al sur de la frontera" El acto se llevará a cabo a partir de las 15 horas, con entrada gratuita hasta agotar la capacidad de la sala, en el auditorio de la Facultad de Derecho de la UBA (Av. Figueroa Alcorta 2263).
El film de estilo documental rescata las grandes transformaciones sociales y políticas que se produjeron en América Latina y advierte sobre los peligros que la acechan desde algunos gobiernos y sus medios masivos de comunicación.
viernes, 4 de junio de 2010
jueves, 20 de mayo de 2010
Polanski, Polanski!
Probablemente una de las causas por las cuales Roman Polanski atrae tanto a mi retina es que películas como El cuchillo en el agua, Cul de Sac, El baile de los vampiros, El pianista, entre otras, son extremadamente diferentes entre sí y uno puede verlas más de una vez, y siempre encuentra nuevos elementos que las convierten en algo más atractivo todavía, y no en un producto estático que nos satisface una vez ya visto. Sin embargo, esto último me pasó con “El escritor oculto”, su última película, basada en la novela “El poder de la sombra” de Robert Harris.
Nos encontramos frente a un escritor (Ewan McGregor) contratado para escribir la biografía de Adam Lang (Pierce Brosman) ex primer ministro británico, quien se irá envolviendo en mentiras, engaños e incógnitas mientras el político es juzgado por crímenes de guerra.
El relato arranca como con empuje exterior, forzado, y va tomando un poco de fuerza durante el transcurso de la película, pero casi no hay sobresaltos, lo que lo convierte en algo lineal, y por momentos pesada. Casi al final de la película, parece que toda esa energía se descarga de pronto, como si alguien haya apretado un botón de play y la película recién empezase. De todas maneras, Polanski quiere generar esto, un ritmo diferente al establecido, crear sus propios tiempos.
El ambiente en el cual nos sumergimos es frío, lejano, misterioso, (desde la casa –oficina al estilo Mies van der Rohe aislada en una isla, hasta la secretaria calculadora) acompañado con la música selectivamente escogida, creando así todo lo necesario para una película de constante suspenso.
El peligro atenta constantemente con la vida del escritor y esta tensión lograda choca con la manera de contarla, con todos los recorridos que nos hace ver Polanski durante la película, cada detalle, lugar, persona, es todo quizás muy servido. Y cuando nos distraemos con obviedades o cosas intrascendentes que restan, no logramos compenetrarnos en la película, acto que convierte al cine en único: su poder de trasladación.
Cita de Polanski en una entrevista en 1992: “El cine es como una radiografía, vemos el alma del director y no hace falta que él se explique, que se excuse, que dé coatadas: enseguida uno se imagina qué tipo de persona es. Cuando es un idiota, aunque intente disfrazar su estupidez, no lo logrará. También se ve si es sensible, inteligente, gracioso. Esto es lo que hace al cine tan interesante”.
Por Lala Perez
Nos encontramos frente a un escritor (Ewan McGregor) contratado para escribir la biografía de Adam Lang (Pierce Brosman) ex primer ministro británico, quien se irá envolviendo en mentiras, engaños e incógnitas mientras el político es juzgado por crímenes de guerra.
El relato arranca como con empuje exterior, forzado, y va tomando un poco de fuerza durante el transcurso de la película, pero casi no hay sobresaltos, lo que lo convierte en algo lineal, y por momentos pesada. Casi al final de la película, parece que toda esa energía se descarga de pronto, como si alguien haya apretado un botón de play y la película recién empezase. De todas maneras, Polanski quiere generar esto, un ritmo diferente al establecido, crear sus propios tiempos.
El ambiente en el cual nos sumergimos es frío, lejano, misterioso, (desde la casa –oficina al estilo Mies van der Rohe aislada en una isla, hasta la secretaria calculadora) acompañado con la música selectivamente escogida, creando así todo lo necesario para una película de constante suspenso.
El peligro atenta constantemente con la vida del escritor y esta tensión lograda choca con la manera de contarla, con todos los recorridos que nos hace ver Polanski durante la película, cada detalle, lugar, persona, es todo quizás muy servido. Y cuando nos distraemos con obviedades o cosas intrascendentes que restan, no logramos compenetrarnos en la película, acto que convierte al cine en único: su poder de trasladación.
Cita de Polanski en una entrevista en 1992: “El cine es como una radiografía, vemos el alma del director y no hace falta que él se explique, que se excuse, que dé coatadas: enseguida uno se imagina qué tipo de persona es. Cuando es un idiota, aunque intente disfrazar su estupidez, no lo logrará. También se ve si es sensible, inteligente, gracioso. Esto es lo que hace al cine tan interesante”.Por Lala Perez
viernes, 14 de mayo de 2010
Cine de alto riesgo
Llevamos mitad de película y monedas y todavía no pude tomar aire,Carancho me ahoga, juega apretando donde tiene que apretar, regula los ritmos en una respiración al limite de lo soportable,hay placer y hay dolor, no hay concesiones ni juegos de malos y buenos. Es el entorno y la realidad asfixiando a los personajes, y ellos actúan con una oscura naturalidad que nos pone nerviosos,es el hueso expuesto, una violencia de lo cotidiano que en el día a día elegimos no ver,como un mecanismo de defensa, que se traducen a la butaca de una manera física. La pantalla nos fuerza .La nausea nos acompaña.
Las locaciones suburbanas le dan el marco y el tono a la película, esta muy bien narrada, no hay diálogos que sobran ni desvíos innecesarios, no hay definiciones, la historia se encuentra sugerida, y si bien quedan cosas sin cerrar no nos hace ruido,los elementos se encuentran al servicio de lo que se quiere contar.
Las actuaciones son un punto aparte, !que bien le quedan a Darin los papeles del busca argentino!,siempre al borde,tapando huecos como puede, en esta ocasión le da vida un abogado intentando redimirse.Ya no queda nada del simpático Darin.La actuación femenina es errante, hay momentos en que simplemente no le creo.
Trapero hace rato es autor, y muestra su obra mas acabada hasta la fecha, se embarca en mostrar la realidad argentina sin querer educarnos, sin bajar linea,pero tampoco otorga tranquilidad, realiza un fresco de la buenos aires oscura, y de la oscuridad de las profesiones "respetables", abogados y médicos corruptos, todo esta podrido, y dos cuerpos en el medio intentando quererse.
Por Martin Valotta
Las locaciones suburbanas le dan el marco y el tono a la película, esta muy bien narrada, no hay diálogos que sobran ni desvíos innecesarios, no hay definiciones, la historia se encuentra sugerida, y si bien quedan cosas sin cerrar no nos hace ruido,los elementos se encuentran al servicio de lo que se quiere contar.
Las actuaciones son un punto aparte, !que bien le quedan a Darin los papeles del busca argentino!,siempre al borde,tapando huecos como puede, en esta ocasión le da vida un abogado intentando redimirse.Ya no queda nada del simpático Darin.La actuación femenina es errante, hay momentos en que simplemente no le creo.
Trapero hace rato es autor, y muestra su obra mas acabada hasta la fecha, se embarca en mostrar la realidad argentina sin querer educarnos, sin bajar linea,pero tampoco otorga tranquilidad, realiza un fresco de la buenos aires oscura, y de la oscuridad de las profesiones "respetables", abogados y médicos corruptos, todo esta podrido, y dos cuerpos en el medio intentando quererse.
Por Martin Valotta
viernes, 30 de abril de 2010
Ver, Escuchar, Leer Bafici
Entre la multitud de películas por ver, me escapo a la mesa de dialogo que reunió a los principales exponentes de la nueva literatura y el (una vez mas) nuevo cine argentino.
Desconcierto, malentendidos, sorpresa, desorden; Todos los sentimientos mezclados en la duodécima edición del Bafici, con una propuesta que se encuentra y se abre al grado más alto de popularidad en su historia. En el ambiente se percibe un clima adrenalinico cercano al de “recital de rock”, largas colas, esperas prolongadas, donde uno se encuentra con algo que no había ido a ver, la pantalla cobra entidad, esto convierte a cada película en una performance, una incertidumbre que hace al espectador un ser activo: es interrogador, (muchas veces, al termino de las funciones están los directores para hacerles preguntas), es juez ( en las competencias el espectador pone un puntaje), y es verdugo (ocurre muchas veces el caso de gente que se va de la sala apenas pasados 10 minutos), en el Bafici la pantalla exige algo, hay que dar de si, un esfuerzo sobre lo que estamos viendo, hay un movimiento en la butaca.
Pero me alejo para ir en busca de la palabra de los cineastas que se inspiran en las letras; con esa necesidad que tiene el Bafici de proponer la nueva gran cosa todos los años(el año pasado fue el teatro), pero entro en el juego, asumo la intención.
Parten de mundos ajenos para construir el propio, se apropian de esa experiencia común que evoca cada obra en ellos, subrayan detalles haciéndolos descomunales, alteran elementos centrales que constituían las vértebras del relato, un cruce de vocabularios que cercena y expande en diferentes sentidos, y de diferente manera en cada caso.Estamos hablando de tres películas que participan en la competencia oficial y que parten de alguna manera desde la literatura; “Ocio” con dirección compartida Lingenti-Villegas hacen una lectura silenciosa de la novela homónima de Fabián Casas; “Cinco” que adaptan cinco cuentos de cinco autores por cinco directores donde el eje de simetría entre los cortos es el erotismo; e Invernadero(ganadora de la competenciaoficial), una meta-película de Gonzalo Castro que no parte de un texto, sino del escritor-personaje, una suerte de documental ficcionado sobre el escritor Bellatin, que en si mismo, como escritor, juega y explota los limites de lo real.
Tres formas de articular lenguajes, tres maneras distintas de resolver problemáticas relacionadas con la economía de las palabras y la imagen.
Por Martin Valotta
Desconcierto, malentendidos, sorpresa, desorden; Todos los sentimientos mezclados en la duodécima edición del Bafici, con una propuesta que se encuentra y se abre al grado más alto de popularidad en su historia. En el ambiente se percibe un clima adrenalinico cercano al de “recital de rock”, largas colas, esperas prolongadas, donde uno se encuentra con algo que no había ido a ver, la pantalla cobra entidad, esto convierte a cada película en una performance, una incertidumbre que hace al espectador un ser activo: es interrogador, (muchas veces, al termino de las funciones están los directores para hacerles preguntas), es juez ( en las competencias el espectador pone un puntaje), y es verdugo (ocurre muchas veces el caso de gente que se va de la sala apenas pasados 10 minutos), en el Bafici la pantalla exige algo, hay que dar de si, un esfuerzo sobre lo que estamos viendo, hay un movimiento en la butaca.
Pero me alejo para ir en busca de la palabra de los cineastas que se inspiran en las letras; con esa necesidad que tiene el Bafici de proponer la nueva gran cosa todos los años(el año pasado fue el teatro), pero entro en el juego, asumo la intención.
Parten de mundos ajenos para construir el propio, se apropian de esa experiencia común que evoca cada obra en ellos, subrayan detalles haciéndolos descomunales, alteran elementos centrales que constituían las vértebras del relato, un cruce de vocabularios que cercena y expande en diferentes sentidos, y de diferente manera en cada caso.Estamos hablando de tres películas que participan en la competencia oficial y que parten de alguna manera desde la literatura; “Ocio” con dirección compartida Lingenti-Villegas hacen una lectura silenciosa de la novela homónima de Fabián Casas; “Cinco” que adaptan cinco cuentos de cinco autores por cinco directores donde el eje de simetría entre los cortos es el erotismo; e Invernadero(ganadora de la competenciaoficial), una meta-película de Gonzalo Castro que no parte de un texto, sino del escritor-personaje, una suerte de documental ficcionado sobre el escritor Bellatin, que en si mismo, como escritor, juega y explota los limites de lo real.
Tres formas de articular lenguajes, tres maneras distintas de resolver problemáticas relacionadas con la economía de las palabras y la imagen.
Por Martin Valotta
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
