viernes, 14 de mayo de 2010

Cine de alto riesgo

Llevamos mitad de película y monedas y todavía no pude tomar aire,Carancho me ahoga, juega apretando donde tiene que apretar, regula los ritmos en una respiración al limite de lo soportable,hay placer y hay dolor, no hay concesiones ni juegos de malos y buenos. Es el entorno y la realidad asfixiando a los personajes, y ellos actúan con una oscura naturalidad que nos pone nerviosos,es el hueso expuesto, una violencia de lo cotidiano que en el día a día elegimos no ver,como un mecanismo de defensa, que se traducen a la butaca de una manera física. La pantalla nos fuerza .La nausea nos acompaña.

Las locaciones suburbanas le dan el marco y el tono a la película, esta muy bien narrada, no hay diálogos que sobran ni desvíos innecesarios, no hay definiciones, la historia se encuentra sugerida, y si bien quedan cosas sin cerrar no nos hace ruido,los elementos se encuentran al servicio de lo que se quiere contar.

Las actuaciones son un punto aparte, !que bien le quedan a Darin los papeles del busca argentino!,siempre al borde,tapando huecos como puede, en esta ocasión le da vida un abogado intentando redimirse.Ya no queda nada del simpático Darin.La actuación femenina es errante, hay momentos en que simplemente no le creo.

Trapero hace rato es autor, y muestra su obra mas acabada hasta la fecha, se embarca en mostrar la realidad argentina sin querer educarnos, sin bajar linea,pero tampoco otorga tranquilidad, realiza un fresco de la buenos aires oscura, y de la oscuridad de las profesiones "respetables", abogados y médicos corruptos, todo esta podrido, y dos cuerpos en el medio intentando quererse.



Por Martin Valotta

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